lunes, 13 de junio de 2016

69. Días felices.



Días felices.
                                                  
Trabajando en Jujuy, primeras presentaciones en Argentina.


Sábado 4 y Domingo 5 de Junio (o de mayo), 2016.
Cuando parecía que ya nos íbamos de Jujuy, y con la pena de tener que cancelar  las presentaciones que nos habían dado para el fin de semana en el teatro de la ciudad, Teatro Mitre,  de pronto todo se acomodó, nos dieron unas presentaciones en un jardín de niños, Vicky la directora del lugar nos consiguió hospedaje en el gremio de Maestros y con ello logramos subsistir la semana para poder llegar hasta la fecha de las presentaciones.
Toda la semana estuvimos haciendo promoción, repartiendo propaganda en las escuelas, visitando  estaciones de radio y  prensa local, cada que podíamos visitábamos a Marcelo el encargado del teatro con quien nos poníamos de acuerdo y conversábamos de ciertos detalles, pero hubo uno que se nos pasó y fue hasta el último día nos dimos cuenta que habíamos cometido un error en casi todos los promocionales y el parte de prensa pues habíamos puesto las fechas con el mes de mayo, cuando ya estábamos en junio.
…Después ya de una semana en Jujuy en que solo una vez había salido el sol, el sábado 4 de Junio volvimos a despertar con él golpeando en la ventana, nuestro plan era ver si alcanzábamos a ir a promocionar las presentaciones de ese día en alguna estación de radio, pero no nos levantamos muy temprano así que al final de cuentas mejor decidimos ir a comer a un menú de 30 pesos argentinos, luego decidimos aprovechar el día soleado y nos pusimos a ensayar platicando la obra en una banquita, no nos levantamos hasta que terminamos de recorrer toda la obra en nuestras cabezas, tanto Julieta, como Luis y como yo habíamos amanecido con muy buena actitud. Después de eso regresamos al hostal solamente a recoger nuestras cosas para salir corriendo rumbo al teatro pues todavía teníamos que armar el escenario y darle un último ensayo para coordinarnos con las personas de luz y sonido que iban a estar ayudándonos durante la obra.
La adrenalina y la felicidad de estar en un escenario de un teatro tenían un encanto especial  (aunque no era la sala principal del teatro), así que hicimos un último ensayo y al final uno rápido explicándole al encargado de sonido en qué momento tenía que entrar él.  A las cinco de la tarde y ya con el atuendo del chavo, me tocó salir a ver si ya había entrado toda la gente para poder hacer mi aparición por la entrada general, pero en eso comenzó a llegar más gente, así que la mejor solución que se  me pudo ocurrir fue el de tomar un papel de chavo del ocho, escondiéndome atrás de las cortinas y saliendo por atrás con un brinco muy al estilo del chapulín colorado, Luis dice que alcanzo a ver todo lo que tuve que hacer para desaparecer, posteriormente Julieta salió por la puerta de atrás  para preguntarme que estaba pasando, le dije que había que esperar unos minutos más, para las  cinco con quince minutos entonces si salte a escena, el espectáculo salió mejor que nunca, un día antes en las presentaciones en el jardín de niños habíamos tenido errores y situaciones que teníamos que mejorar,  pero ese día todo salió a pedir de boca, incluso algunos detalles que solamente se habían comentado fugazmente se alcanzaron a corregir y salieron muy bien. Al término de la obra las treinta gentes (incluyendo niños) nos aplaudieron, nos felicitaron y muchos  niños se tomaron fotos con nosotros y con las marionetas. Nosotros dejamos el teatro con una sonrisa en la boca, y luego fuimos a cenar donde nos dimos el lujo de celebrar con una cerveza Norte para brindar.


Al día siguiente el sol ya se había esfumado otra vez, un día nublado que pensamos que podía afectar a la segunda presentación, pero no fue así, al final fueron treinta y cinco gentes, la función no nos salió tan perfecta como un día anterior, pero fue bastante buena, un día antes solo había fallado un poco la coordinación con los sonidos, pero ya el domingo eso se corrigió. Al final de la obra nos hicieron cuentas y cerramos la relación con el Teatro Mitre, Marcelo González de manera muy atenta nos dio una constancia de que nos habíamos presentado en el teatro. La verdad que nos fue mucho mejor de lo que imaginamos para ser nuestra primera presentación en Argentina, y una de las primeras en escenarios un poco más serios.
Realmente Julieta, Luis y yo disfrutamos de este par de días como tres niños que hacen lo que quieren, y que aparte de hacer algo que nos hace felices también nos retribuyo de manera económica permitiéndonos seguir viajando hacia unos pueblos del norte argentino que no queríamos pasar sin conocer.

Gracias a Marcelo por habernos permitido presentarnos en el teatro Mitre, a Vicky por darnos la oportunidad de quedarnos toda la semana en un hospedaje y por darnos las presentaciones en su jardín de niños. Jujuy fue un lugar que nos recibió y nos despidió con lluvia, siempre con un cielo gris, pero a final de cuentas un lugar que nos brindó una gran oportunidad y donde las presentaciones fueron un éxito, al menos para nosotros.

Escrito por David Herrera González.



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